Si hay algo que les gusta hacer a los Imagineers, es que todo en un parque Disney tenga sentido y esté conectado. La zona de Frontierland de Disneyland París no es una excepción, este área no es solo una recreación del Lejano Oeste: es un territorio lleno de aventuras, alguna tragedia y misterios, cuyo corazón late en el pueblo ficticio de Thunder Mesa.
Cada montaña, cada mina y cada edificio cuentan la historia de una familia y un pueblo atrapados por la ambición y la maldición de Big Thunder Mountain.

El auge de Thunder Mesa
Thunder Mesa era un pueblecito pacífico del lejano oeste. A mediados del siglo XIX, Henry Ravenswood, un astuto y ambicioso magnate de la minería, descubrió oro en la imponente Big Thunder Mountain. Henry se asentó en la zona, y gracias a este hallazgo, hizo que Thunder Mesa creciera rápidamente con hoteles, salones y bancos. La prosperidad del lugar era evidente: familias enteras llegaban con la esperanza de una nueva vida.
Pero los nativos locales habían advertido sobre la montaña: estaba maldita, y la codicia de los hombres despertaría consecuencias devastadoras. Henry, que estaba cegado por la riqueza, ignoró las advertencias y siguió explotando las minas.
La tragedia de Melanie Ravenswood
Henry se asentó con su mujer en lo alto de una colina y construyó su casa (la Phantom Manor). La pareja tuvo una hija, Melanie Ravenswood, joven heredera de la fortuna familiar.
Pasó el tiempo y Melanie se comprometió y soñaba con una boda feliz en el pueblo que su padre había hecho crecer. Sin embargo, la noche de la ceremonia, su prometido murió en circunstancias misteriosas, dejando a Melanie devastada.

La maldición de Big Thunder Mountain
Tras la muerte del prometido de Melanie, la maldición que advertían los nativos se desató tras un gran trueno: terremotos, derrumbes y desbordamientos arruinaron las minas y destruyeron gran parte de Thunder Mesa. Los habitantes huyeron, dejando atrás un pueblo condenado al abandono.
El dolor de la joven Melanie era tan profundo que quedó atrapada entre la vida y la muerte (sus padres nunca aparecieron), transformándose en un espíritu errante que habita la imponente Phantom Manor. Su lamento aún resuena por las paredes de la mansión, convirtiéndola en un símbolo del lado más oscuro del Lejano Oeste.
Los trenes mineros de Big Thunder Mountain ahora parecen moverse por sí solos, como fantasmas del pasado, recordando la codicia y la tragedia que marcaron la historia del pueblo (cuenta la leyenda que si te montas en la atración, podrás escuchar a los antiguos habitantes y mineros del lugar).
Hace unos meses Disneyland París hizo un video que nos contaba la historia de la zona.
Un pueblo detenido en el tiempo
Hoy, Thunder Mesa sigue ahí, detenido en el tiempo. Sus calles vacías, los edificios desgastados y las minas silenciosas cuentan la historia de Henry, Melanie y su prometido, y del precio que tuvo la ambición humana.
Ahora, tras conocer esta historia, te recomiendo pasear por la zona, seguro que la ves con otros ojos.
Truco: Si te montas en Phantom Manor, en la escena final del cementerio, verás a los habitantes del pueblo (en versión fantasma).
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